La energía, para su desplazamiento (fig. 1), la proporciona el motor (M). Esta energía llega a las ruedas por medio del sistema de transmisión (T), que se complementa con otros para conseguir la seguridad activa en el vehículo.
El sistema de suspensión (S), que evita que las irregularidades del terreno se transmitan a la carrocería; el de dirección (D), para orientar la trayectoria del vehículo y el sistema de frenos (F), para detenerlo.
Otros componentes corresponden al sistema eléctrico y a los que integran la seguridad pasiva del automóvil, como es la propia carrocería, entre otros elementos.
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