Conductor en alerta y fatiga
Un conductor fatigado tiene el doble de distracciones que uno que está alerta. También aumenta su tiempo de reacción a la hora de tener que frenar o hacer cualquier maniobra, presta menos atención a las señales de tráfico y los retrovisores y comete más errores.
Si nos movemos mucho en el asiento cuando conducimos, viramos hacia el centro de la carretera, se nos duermen los brazos o notamos picor en la cabeza y no recordamos lo que hemos visto en los últimos kilómetros es una clara señal de fatiga. Lo mejor será parar a descansar para evitar un accidente.
Atascos y retenciones
Por todos es sabido que los atascos estresan y generan mucha agresividad en los conductores, lo que altera la atención al volante. Una causa de múltiples accidentes se da a la finalización de la retención, cuando la velocidad se dispara porque los conductores quieren recuperar el tiempo perdido y llegar a su destino cuanto antes. Es importante estar atentos a esto para preverlo y evitar una colisión en ese momento.
Atención a los vehículos delanteros
En los grandes atascos vacacionales, las retenciones kilométricas son muy frecuentes y, si nos distraemos, podemos provocar una colisión en cadena. Para evitar estos accidentes hay que mantener una correcta distancia de seguridad, evitando distracciones simples como mirar frecuentemente por los espejos o en busca de radares y llevar cuidado con los frenazos de los vehículos precedentes.
Momentos y horas de mayor peligro de accidente
En los largos trayectos de las salidas vacacionales, los últimos kilómetros del viaje son cruciales, por la acumulación de la fatiga. Las horas de mayor peligro suelen ser las nocturnas (especialmente durante la madrugada y al amanecer), debido al sueño y a la pérdida de visibilidad. Además, en caso de accidente, el rescate resulta más complicado por la noche.
Carreteras secundarias
En las carreteras secundarias aumentan los obstáculos y riesgos, muchas veces impredecibles, que requieren de mucha atención. Uno de los mayores peligros en este tipo de vías es el adelantamiento, pues un 20% de los conductores suele acelerar cuando otro conductor intenta adelantarles, aumentando así el peligro de accidentes en la vía. Y es que se calcula que en un choque frontal a 80 Km/h hay un 70% de riesgo de accidente mortal.
Viajes en grupo
Es muy habitual pasar las vacaciones con familiares o amigos y realizar los desplazamientos en varios vehículos que, muchas veces, se siguen en las carreteras. Para ello realizan adelantamientos peligrosos. Está bien querer llegar todos juntos a nuestro destino, pero no hace falta ir todos juntos constantemente poniendo en peligro al resto de conductores. Para que alguien no se pierda existen los navegadores y los GPS.

Discusiones al volante
Del mismo modo, las discusiones en un vehículo duplican la posibilidad de sufrir accidentes, ya que el conductor puede estresarse, alterándose su atención, disminuyendo su percepción del entorno en más de un 50% y aumentando así el tiempo de reacción
Ponerse el cinturón en marcha
Muchas personas se ponen el cinturón con el coche en marcha y los hay que incluso intentan ponérselo precipitadamente cuando ven a la Policía o a la Guardia Civil. Grave error: ha de ponerse mientras el coche esté parado, ya que, si no damos con la ranura para colocarlo puede convertirse en una gran causa de distracción y pérdida de control del vehículo.
Fijarse un horario de ruta
Muchos conductores acostumbran a fijar los trayectos en el tiempo que tardan en recorrerlos y no en los kilómetros, determinando también una hora de llegada. Nunca se sabe qué podemos encontrarnos en carretera: retenciones, accidentes, obras… por lo que ese horario casi nunca se cumplirá. Y cuando esto ocurre es cuando los conductores comienzan a realizar adelantamientos arriesgados, aumentan la velocidad y cometen imprudencias al volante.