Todo el mundo sabe la talla que gasta de pantalón o de zapato pero, por lo general, ignoramos la talla de casco que necesitamos. ¡Vamos a averiguarlo de una forma rápida y sencilla! Para ello basta con medir el contorno de nuestra cabeza con una cinta métrica, de manera que la cinta pase justo por encima de las cejas y las orejas. Obtendremos una medida (expresada en centímetros) que habremos de consultar en la siguiente tabla de equivalencias:
- 51-52 cm. >> XXS
- 53-54 cm. >> XS
- 55-56 cm. >> S
- 57-58 cm. >> M
- 59-60 cm. >> L
- 61-62 cm >> XL
- 63-64 cm >> XXL
A tener en cuenta
Además de la medida del contorno de nuestra cabeza, hay algunos detalles importantes que no se deben obviar para escoger la talla adecuada de nuestro casco:
-En caso de usar gafas, hemos de asegurarnos de que el casco nos resulta cómodo con ellas puestas.
-El casco de moto ha de encajarse y ajustarse lo mejor posible a nuestra cabeza. Cuando nos lo probemos hemos de notar que nos aprieta un poco (pero sin llegar a molestar ni hacernos daño) y que no se mueve ni se queda “bailando” en nuestra cabeza.
-Con los cascos suele suceder que, si es nuevo, al principio las espumas apretarán ligeramente, pero con el uso acabarán cediendo.
Cuidados y mantenimiento de tu casco de moto
Si es importante conocer la talla de casco que necesitas para elegirlo, también lo es su mantenimiento. Recomendamos hacer una serie de cuidados cada cierto tiempo para que dure lo máximo posible.
Por higiene, especialmente en verano que sudamos más, también hay que limpiar el interior del casco. Si no puedes desmontar las espumas del casco, puedes limpiarlas con un spray específico para limpiar espumas: rocíalas con el spray, déjalo actuar un rato (el tiempo que indique el fabricante) y retira con un trapo.
Si deseas realizar una limpieza más a fondo y puedes desmontar las piezas acolchadas, déjalas una o dos horas en remojo en agua caliente con un jabón neutro. Pasado ese tiempo, presiona un poco para retirar el exceso de agua y déjalas secar al aire libre (pero nunca al sol directo). Cuando estén secas, colócalas de nuevo en el casco.
Cuando el interior esté limpio, hemos de comprobar que las rendijas de ventilación estén limpias, pues con el uso se obstruyen, impidiendo que el aire circule correctamente y dificultando la transpiración. Puedes limpiarlas con un pincel pequeño o con un cepillo de dientes que ya no uses.
La visera también debe conservarse en buen estado: si está excesivamente rallada dificulta la visibilidad. Para ello, procura no dejar el casco sobre zonas duras que lo puedan rallar (rocas, caminos, bancos de madera…). Si es así, tendrás que cambiarla. Es un accesorio económico (aunque has de asegurarte de conseguir una compatible con la marca y modelo de tu casco) y podrás cambiarla tú mismo únicamente desmontando las tapas laterales de la visera. Para limpiarla puedes desmontarla, sumergirla unos minutos en agua jabonosa y secarla con un paño suave o bien limpiarla sin desmontarla con una esponja suave ligeramente humedecida con agua y jabón neutro.
El exterior es una cuestión mucho más estética, pero no menos importante. Podemos limpiarlo y cuidarlo para disimular las ralladas y darle más brillo. Normalmente, el material del exterior del casco se puede limpiar con agua y un jabón neutro sin químicos, realizando movimientos ligeros por la calota con una esponja suave para que no se estropee la pintura. Para pulirlo, basta con usar un producto abrillantador: en el mercado existe una gran variedad pero asegúrate de usar uno especial para cascos de moto, sino también podrías dañar la pintura.