En la parte mecánica: todo a la vista, todo fácil de reparar
La principal razón de su estética angular y minimalista, que lo hacen parecer un coche salido de Tente, es para asegurar que el vehículo será estable, resistente y por ello extremadamente fiable.
Su diseñador es el ingeniero Juri Postnikov y de ahí que su estética esté más cerca de la sobriedad soviética, pero sobre todo que cumpla con estándares que en Europa Occidental o en América no se han planteado a ese extremo.
Se trata de un vehículo sumamente práctico, ya que está montado sobre una estructura muy simple: una carrocería que deja ver rápidamente todos los mecanismos, lo que permite la sustitución rápida de cualquier pieza en caso de avería y, al mismo tiempo, admite cambios y motorizaciones en función de los deseos de cada comprador.
De momento su combustible es el diésel y tiene 2.8 litros de cilindrada, con 150 caballos de potencia, sin embargo, se puede convertir en un vehículo híbrido.
Versatilidad, fuerza y resistencia
La carrocería modular permite cumplir con las necesidades de cada pedido y le da una versatilidad que muy pocos competidores pueden ofrecer: cuatro o cinco puertas o pick-up, tracción 6x6 u 8 ruedas, todas las posibilidades que la imaginación y solicitudes del cliente puedan exigir.
Sus medidas estándar son de 4.72 metros de largo por 2.30 de ancho y 2.23 de alto . Su carácter militar lo hace un vehículo muy pesado porque está revestido con chapa galvanizada antióxido y es incluso antiminas.
Su diseño es angular y tremendamente sencillo, sin ninguna concesión a la estética, lo cual, junto a su poderío, resistencia y versatilidad lo convierte en un vehículo tremendamente único y seguro. ¿Habríamos podido imaginar algo así en tiempos pasados? ¿Parecería que nos preparásemos para una tremenda guerra?
En cualquier caso el Partisan puede salvar vidas y sobre todo recuerda nuestra capacidad humana para crear, con ayuda de la mecánica, cosas que viven mucho más que nosotros.