De primer momento, las velocidades con cambios más perceptibles son las de caminos secundarios, pues España posee más que el resto de Europa y es en estas vías donde ocurre el 76% de los siniestros que culminan con la vida de personas. En ellas hubo una diferenciación de las que tienen separación física entre ambos sentidos para turismos y motos. La tabla de velocidades máximas quedó así:
Turismos y motos
90 km/h en carreteras convencionales.
100 km/h para carreteras convencionales con separación física.
120 km/h en autopistas y autovías.
Autobuses, camiones escolares y caravanas
80 km/h en ambos casos de carreteras convencionales.
100 km/h para autopistas y autovías.
Camiones y furgonetas
80 km/h en ambos casos de caminos convencionales.
90 km/h para autopistas y autovías.
Aunada a esta normativa, se impone una nueva velocidad máxima de 30 km/h en caminos sin pavimentar para todos los casos. También hay que incluir estos cambios:
Autocaravanas. Tendrán que considerar su masa máxima autorizada para regular su límite.
Transporte de escolares y menores, mercancías peligrosas y automóviles con remolque. Con 10 km/h por debajo de la normativa bastará para que circulen sin problema alguno.
Las multas en España
Los límites para las multas también se modificaron. Los coches que no respeten las nuevas velocidades y superen los 111 km/h en caminos convencionales recibirán una multa de 300 euros y 2 puntos menos en su carné de conducir. Como vemos, se redujo esta regla de los 121 km/h, y es que el promedio en todos los cambios fue la reducción de 10 km/h.
En países nórdicos como Suecia y Noruega, donde el cambio para camiones convencionales de 100 a 90 km/h se hizo de manera temporal, las víctimas se redujeron hasta el 40%.
España, por su lado, espera que con esta nueva regulación de la velocidad disminuya la tasa de siniestros y, con ellos, el número de muertos. Además, se busca lograr hacer conciencia en los conductores al centrar los cambios en su seguridad y no en los requerimientos de movilidad. ¡Conduce seguro!