Una vez protegidos, primero debemos untar el líquido de forma abundante en la parte cromada apoyándonos con un trapo; cuanto más abrasivo sea el químico, mejor. Luego, debemos lijar por grosor, pasando de la lija más gruesa a la más delgada hasta prácticamente eliminar todo el cromo de la superficie. Finalmente, debemos retirar los detalles más finos con la lana de acero y limpiar el polvo con un trapo seco.
Una vez que hemos retirado todo el cromo, es importante pintar la superficie para que no quede vulnerable al óxido o la corrosión.
Cómo limpiar el cromo del auto
Ahora, si lo que queremos no es eliminar el cromo, sino darle un mantenimiento para que siga luciendo como desde el primer día que nos lo instaló el chapista, debemos usar los materiales adecuados que resalten su brillo y quiten las manchas, pero que no lo dañen.
Para tal caso, lo ideal es usar productos naturales. Con agua y jabón bastará para dejarlo limpio, pero, para darle vida a su brillo, lo más recomendable es una mezcla de agua con bicarbonato o con vinagre que nos permita tallar la superficie con un trapo. Hay que secarlo, pues, de lo contrario, suele quedar manchado por las gotas de agua.
Cómo pulir el cromo del auto
No se recomienda hacer uso de químicos corrosivos que desgasten el cromo y terminen siendo contraproducentes. Lo ideal es sencillamente hacerlo brillar con un buen tallado de forma circular (para evitar dejar vetas) usando un trapo empapado en óxido de aluminio. También podemos usar aceite de bebé con esta técnica.
Por otra parte, si queremos pulir el cromo del automóvil porque tiene óxido, podemos usar un poco de papel aluminio a manera de fibra para tallar la superficie o, si el daño es abundante, tendremos que invertir un poco más de tiempo con una lana de acero.
Estas son las técnicas para dar mantenimiento o eliminar el cromo de nuestro automóvil. Solo es cosa de hacerlo con cuidado, protegernos si vamos a retirarlo y, preferentemente, evitar los químicos dañinos.