Conocer el automóvil por completo
No importa si tenemos la suerte de contar con un vehículo de alta o baja gama, es trascendental tener el conocimiento básico acerca de los coches que montamos. Como usuarios, tenemos que reconocer sus características: desde la forma del espejo retrovisor hasta la longitud de los frenos. Es vital saber qué tipo de motor hace funcionar la máquina en caso de algún imprevisto.
Revisar si los repuestos están en condiciones
¿Hace cuánto no cambiamos las bujías? ¿Qué hay del líquido de freno? ¿Son seguras las llantas del automóvil? La supervisión de estos aspectos técnicos pueden hacer la diferencia entre quienes manejamos. Chequear las piezas que hacen andar el aparato reduce el riesgo de sufrir percances. Hay que acudir al mecánico más próximo a nuestro hogar.
Trazar la ruta antes de realizar el viaje
Tener claro el destino es algo que tal vez resulte un tanto obvio, pero no es así en todas las ocasiones. Si analizamos el camino que debemos seguir, daremos cuenta de desvíos, embotellamientos o accidentes de tránsito que podrían dificultar la hora de llegada a cierto lugar. Además, dicho mapeo facilita la experiencia del conductor: es probable encontrar algún atajo útil.
¿Cuánto combustible queda en el estanque?
De nada sirve seguir los tres consejos anteriores si este importante punto no está verificado. La falta de gasolina es uno de los baches más comunes entre pilotos atareados o en apuros. Es bastante molesto quedar varados a mitad de ruta, sobre todo cuando estamos recién partiendo.
Dejar de lado el móvil
Este es el factor de riesgo por excelencia al sostener un volante. Facebook, WhatsApp e Instagram no pueden acaparar la atención ni afectar nuestra conducta frente a las normas de tránsito vigentes. En un solo descuido podemos enfrentarnos a una enorme colisión: evitarlo es tan sencillo como ubicar el aparato lejos de los ojos.
Tomando en cuenta estos simples consejos, los conductores noveles estarán listos para abrirse paso en las calles de la ciudad.